LA NUEVA LÓGICA CULTURAL DEL USUARIO

A lo largo de toda la modernidad, la actividad intelectual de occidente ha ido construyendo la figura (hipertrofiada actualmente) del sujeto, así como su esfera. Una subjetividad que las sociedades tardocapitalistas y post-industriales actuales han enfocado hacia un individualismo y una radical autoafirmación, adaptada plenamente a las reglas culturales en las que se halla inmerso. Sin embargo el gigantesco protagonismo global del sujeto individualizante será disminuido a causa de la entrada de un nuevo rol posible para lo que denominamos sí mismo: el usuario cibernético.

Este usuario cibernético surge genéticamente de las habilidades tecnológicas del “super” sujeto moderno, sin embargo podemos decir que existe una notable discontinuidad entre ambos o cambio del paradigma autoidentitario, que lo que nos interesa aquí. Es así, puesto que la dinámica del usuario implica la interiorización de nuevas reglas sociales para un juego cultural diferente (en un importante sentido) al que juega el sujeto, no hay traducción completa entre ambos, a pesar de que cohabiten en nuestro presente. La zona de unión entre ambos roles es tanto la experiencia o vivencia pre-lingüística del individuo (y por lo tanto, con anterioridad a desempeñar un rol social), como el área léxica común entre ambos lenguajes autoidentitarios, es decir, sus comunicaciones e influencias más que notables.

Veamos antes de la distinción lingüística de ambos roles, su influencia mutua y co-desarrollo. En lo que el antropólogo francés Marc Augé llama los “no lugares”[i] vemos la creciente disolución (en forma de suspensión temporal) de la subjetividad tradicional, y la externalización de componentes ciberculturales. En espacios como las autopistas, las zonas de embarque en aeropuertos o en las ventanillas de hacienda, nuestro común desenvolvimiento cultural como personas que actúan de tal o cuál manera, se ve interrumpido por la aparición del usuario que debe seguir el texto de la señalización vial o que debe aportar unos recursos burocráticos a un trabajador “impersonalizado”. Nada de esto tiene que ver con los actos habituales que lleva a cabo en los círculos familiares, de amistad o incluso por/para sí mismo ligados a la esfera subjetiva.

¿Cuáles son las implicaciones socioculturales visibles de la emergencia (y paulatino ascenso) del ciber-usuario? Pues la que más peso podría tener aquí es la remodelación de todo el edificio cultural al completo. Paulatinamente la actividad humana va a ser realizada por un jugador que juega a un nuevo juego. Para hacer varias compras cualquier sujeto actual tendería a desplazarse hacia una superficie comercial, caminar entre tiendas y escaleras mecánicas, ver multitud de productos de los que no tenía ningún interés previo (y quizás los compre). Además de ello debe gestionar la intensidad emocional con la que le atacan diversos vendedores, consumir (realizando entre tanto un descanso-merienda) para continuar consumiendo, saludar y conversar con los conocidos que se encuentra por la calle. El ciber-usuario enfocará su atención y sus recursos fisiológico-perceptivos en seleccionar con una enorme precisión, los productos de entre una enorme gama de ellos, sin necesidad de encontrarse con cualquier individuo que implique una situación compleja (exmujer, jefe y su familia o cuñado “simpático pero insistente”) o de comprarles a sus hijos una bolsa de chucherías para hacer más amena la tarde.

Centros Comerciales

El sujeto postmoderno intrincado las actividades propias de las sociedades tardocapitalistas.

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El usuario rompe con la subjetividad tradicional en los nuevos espacios lúdico-culturales.

La discontinuidad lingüística (extralingüísticamente inaparente) entre dos de los roles autoidentitarios que han confluido en el presente, difieren radicalmente desde la óptica interna. Afecta desde la administración de “amigos-conocidos” (la predominancia estructural de la cuantificación de frente a la búsqueda de calidad del sujeto tradicional) hasta la formación de nuevos formatos artísticos y literarios que se separan de los tradicionales: modelaje en 3D, tweets o blogs personales. La risa del usuario “hahaha” no se ve correspondida por la del individuo que está sentado en su sofá. Todo este rápido cambio en las reglas socio-culturales solo nos hace ser conscientes de que cada vez el sujeto tradicional va a imponer menos sus reglas en el ámbito del usuario y su cibercultura, pasando de ser un dialecto derivado a ser un lenguaje cultural propio y definido con el paso del tiempo.

 
Javier Anta Pulido
 
 

[i] M.AUGÉ., Non-places. An introduction to an anthropology of supermodernity; New York, Ed. Verso, 1995.

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