LA EMERGENCIA DEL HIPERTEXTO EN LA CIBERCULTURA

A partir de lo que en el anterior artículo determinamos como medio cibercultural del usuario, surge una inmensa apertura en el campo de la acción, así como de la producción humana, en términos de una nueva lógica-lúdica de la praxis social, tanto rompedora y original, como continuadora y traductora de las actividades tradicionales. Ahora nos centraremos en un fenómeno concreto dentro de esta enorme y pluriabarcante mutación cultural, como es el del surgimiento de un nuevo modo de comprehender y administrar la información: el hipertexto; así como analizaremos en qué sentido supone una ruptura considerable en los hábitos cognitivos y ritualísticos de los individuos y sus sociedades.

Una de las manifestaciones más claras y tempranas de la idea del hipertexto corre a cuenta del canadiense Vannevar Bush, el cual busca mediante la construcción, mientras trabajaba en el MIT, de una máquina que llamará MEMEX (MEMory EXtender) almacenar información de una forma más eficaz que la tradicional en formato de papel (o más general aún, de los medios de escritura desde su sistematización), pero al mismo tiempo de un modo mucho más sencillo. El hipertexto se fundamenta constitutiva y principalmente en la no secuencialidad, y el fomento de conexiones intertextuales de las que emergen el hipertexto como tal. Esto viene a ser una de las más mayores herejías en la historia de la gestión de información humana, como poco desde la normalización de la imprenta en la edad moderna, y como mucho desde el neolítico y el surgimiento del discurso hablado como tal, del que en cierto modo se basarán los primeros sistemas de escritura.

El término hipertexto es utilizado por primera vez de un modo explícito por Theodor Holm Nelson, un fiel seguidor de las ideas de Vannevar Bush, en 1965; el cuál seguirá defendiendo estas tesis hasta bien estrados los 90s. Este lo concebía como un sistema de almacenamiento universal (denominado como Xanadu), potencialmente infinito y como el mejor transmisor de conocimiento para y por la sociedad. Desde esta idealizada concepción del hipertexto es el lugar desde el cuál en 1999 ejercerá una fuerte y continuada crítica a Internet como una implementación excesivamente reduccionista de estas ideas: “The Web isn’t a hypertext, it’s DECORATED DIRECTORIES!” aclara el mismo, sin embargo no se da por vencido y mantiene su postura de incentivar las estructuras xanalógicas (propiamente hipertextuales) y el Deep hypertext.

Si rastreamos los orígenes etimológicos de la palabra “texto” podremos sacar unas interesantes cuestiones antropológicas bajo el subsuelo semántico del término. Veremos que esta proviene del verbo latín “texo” (tejer) y este a su vez de la raiz Proto-Indo-Europea *teks- (plegar, trenzar) que mantiene en común con el sanscrito “taksati”, el avéstico “tasaiti” y el proto-germánico *pahsuz. El texto es la vía eminente y fundamentalmente lingüística a través de la cual nos expresamos de modo verbal desde las primeras articulaciones discursivas, pero sobre todo para nosotros, el texto es el modo de expresión cultural (y por lo tanto extra-biogenético) en torno al que se articula la gestión cognitiva de la sociedad. El texto nos muestra de primera mano el continuo y lineal tejido simbólico (de su carácter lingüístico) de la sociedad en la que está inmerso, como una obra de artesanía más producida por un colectivo, el texto es el reflejo de la lógica práctica cotidiana de una cosmovisión. El paradigma del texto es por lo tanto, el de la producción sociocultural, externa y simbólico-lingüística de los grupos sociales históricos, historicidad proporcionada textualmente.

Por otro lado con el usuario del hipertexto debe cuestionarse fuertemente si se encuentra bajo el mismo cielo que el del hermeneuta textual tradicional. ¿Dónde nos hayamos estando “más allá del texto”? El modelo en el que se basa el hipertexto ya no es el de la praxis de la sociedad en la que se halla inmerso, sino el reflejo de la complejidad que desentrañan tanto los paisajes conceptuales internos al individuos, como los gigantescos sistemas en los que se encuentran inmersos. La gestión de la información cultural se debe articular tal y como el individuo lo hace internamente. Las evidentes consecuencias de esto son, primariamente, que la linealidad o lo que Vannevar Bush llama secuencia se suprime. La disposición de la información no sigue una dirección, o al menos no lo hace tan rígida y de una forma tan determinada y estática como lo hace el texto, tanto escrito como oral. De aquí se podrían extraer interesantísimas conclusiones filosófico-antropológicas, una de las más interesantes sería ¿Podemos seguir hablando de una historia más allá del texto que la hace posible, así como desde una linealidad cronomimética ya inexistente en nuestros sistemas de gestión de información?

A pesar de que el texto se encuentra en la base de la emergencia del hipertexto, este adquiere unas propiedades radicalmente diferentes a su predecesor. La estructura topológica del hipertexto pasa a ser la red, cambiando la solidez anticrónica del texto tradicional, propio de un nivel simbólico-lingüístico de información, por la autorregulación sistémica de este, atendiendo ya a un nivel de cognición profunda. En esta situación se nos muestra algo recurrente ya antes del surgimiento del hipertexto en el marco de la cibercultura, y es la crisis del ser humano con su lenguaje verbal, la insuficiencia de este para expresar nuestras emociones más intensas y por lo tanto más importantes (Wittgenstein, Borges, etc.) Las complejas posibilidades del hipertexto calman sustancialmente nuestra ansia expresiva-, de ahí el movimiento desde nuestra incomodidad léxica, incomodidad que puede ser vista en la constante manipulación morfológica de los términos “post-“ “meta-“ “trans-“ en busca de mendigar un sentido más justo con nuestra experiencia, hacia un camino más allá del lenguaje pero desde el lenguaje. Cabe señalar brevemente antes que concluir, que el paso del paradigma informativo del texto al del hipertexto conlleva una mutación o ciber-traducción de los géneros textuales modernos en prácticamente todas las esferas culturales, como es el caso ejemplar del surgimiento del ciberperiodismo.

De una hermenéutica del sujeto tradicional delimitada en y por el texto, a un sendero de información propio creado de manera cuasiexclusiva por el usuario, el mismo que siente satisfacción al ver en la pantalla un claro reflejo de su íntimo paisaje cognitivo.

Javier Anta

BIBLIOGRAFÍA SELECCIONADA

BARTHES, Roland (1987). El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y la escritura. Barcelona: Paidós comunicación.

BOLTER, Jay David (1991) Writing Space. The Computer, Hypertext, and the History of Writing. Nueva Jersey: Laurence Erlbaum Associates.

LANDOW, George P. (1995). Hipertexto. La convergencia de la teoría crítica contemporánea y la tecnología. Barcelona: Paidós.

SALAVERRÍA, Ramón y DIAZ, Javier (2003) Manual de Redacción Ciberperiodística.

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